miércoles, abril 12, 2006

El Pintor de Batallas


Acabo de terminar "El Pintor de Batallas", la última novela de
Arturo Pérez Reverte, y he de confesar que me ha parecido tremendamente cruda y descorazonadora, aparte de una lectura apasionante, claro está. Trata de un exfotógrafo de guerra que trata de explicar el porqué de lo que sus ojos han visto durante años de profesión: la muerte, la crueldad, el mal, en definitiva, encarnado en cientos de rostros tan humanos y normales como usted o como yo. Para ello, se encierra en una torre aislada e intenta pintar el mural que lo resuma todo: allí moran sus fotos, sus recuerdos y sus traumas, pues ser testigo del horror nunca deja de pasarnos factura. Aunque Reverte, (siempre duro y directo como una estocada de Alatriste), no estaría de acuerdo conmigo, su libro me transmite el mas profundo y auténtico antibelicismo: el de aquél que sabe que bajo la piel escondemos monstruos, y que, a la manera de un grabado de Goya, estaríamos prestos a desgarrar las entrañas del vecino si en ello nos fuera la vida o la fortuna. Es antibelicista,en suma, porque habla de la guerra como es: un infierno, nada de galones, héroes, y folklore, nada más que un tsunami de mierda que se traga siempre a los mismos.

Reverte nos enfrenta a nosotros mismos, nos recuerda el animal cruel que somos, nos despierta y sacude brutalmente, socava nuestra comodidad occidental, nos pone el muerto encima de la mesa sin que podamos hacer zapping... pero no nos da ninguna respuesta. Algunos pensarán que no la hay. Para mi esto es demasiado descorazonador. ¿sólo nos queda la autodestrucción? ¿la civilización sólo nos ha servido para desarrollar mejores armas y refinar nuestros metodos de tortura?¿Podemos luchar contra el monstruo que llevamos dentro? ¿podremos reinventarnos?
Aquí quedan las preguntas. Las respuestas sólo podemos trabajarlas entre todos.